Animales inteligentes en la biblia hebrea (A.T.): burra, serpiente y perro


Los animales son especies compañeras que siempre han acompañado a la humanidad durante toda su existencia. De hecho, los animales siempre han existido antes de la humanidad en varias formas y en todos los ecosistemas del planeta como los mares, desiertos, valles, selvas, montañas y zonas polares. Sin embargo, los animales también tienen inteligencia al igual que los seres humanos. El antropólogo y filósofo francés Claude Levi-Strauss (1908 – 2009) menciona que “los animales son buenos para pensar y no solamente buenos para comer.” De hecho, Levi-Strauss resalta que las personas necesitan animales para sus propósitos personales y también para categorizar, interpretar y responder a sus propias realidades. Así, los animales se convierten en otros seres que “piensan” y no solamente son otros seres que “sirven para comer.”


Precisamente quiero resaltar tres animales que están incluidos en la biblia hebrea (A.T.) y que podemos resaltar por su inteligencia: la burra de Balán (Nm 22, 21-35), la serpiente en el jardín del Edén (Gn 3, 1-15) y los perros en la última plaga de Egipto (Ex 11, 4-7). El primer animal inteligente es la burra de Balán en el relato donde el rey Balac ha enviado dos veces mensajeros a Balán pidiéndole que venga y maldiga a los israelitas (Nm 22,12) y después que solo vaya con ellos para que obedezca sus órdenes (Nm 22,20). Sin embargo, Dios enfurece y un mensajero se puso en el camino como adversario (Nm 22,22). A este punto la burra se convierte en un personaje activo en la historia porque “ve tres veces” (Nm 22, 23.25.27) al mensajero de Dios parado en el camino con una espada y Balán no lo puede ver. De hecho, la reacción de Balán es golpear a la burra tres veces y ella misma le reclama: "¿Qué te hice que me golpeaste estas tres veces?” (Nm 22,28) Y en este momento Dios le “abrió los ojos a Balán” que ahora ve al mensajero parado en el camino con una espada por lo cual “se inclinó y cayó el rostro sobre la tierra” (Nm 22,31). Resumiendo, la burra es más inteligente que Balán y lo demuestra en tres ocasiones: (i) la burra es capaz de “ver tres veces” al mensajero del Señor y Balán no lo puede hacer; (ii) la burra habla para defenderse y pregunta la razón de los tres golpes recibidos; (iii) la burra le salvó la vida a Balán al no acercarse al mensajero del Señor.


El segundo animal inteligente es la serpiente en el jardín del Edén (Gn 3, 1-15). Es importante resaltar que el jardín del Edén (en hebreo Gan-be-Eden o jardín de las delicias) se describe con árboles hermosos y buenos para comer; un manantial que riega y se divide en cuatro afluentes; animales en armonía con el ser humano; el hombre y la mujer que están desnudos en medio de esta exuberancia. Precisamente, la serpiente es un animal mítico de sabiduría en donde el biblista argentino Severino Croatto resalta tres aspectos interesantes: (i) la serpiente es símbolo de la muerte y la vida comparado con la picadura y renovación de piel ya que fue usado en Mesopotamia en el tercer milenio a.C. y llevado a Grecia con el símbolo de Esculapio; (ii) la serpiente es símbolo de fertilidad en Mesopotamia en la epopeya de Gilgamesh (2750 a.C.) donde el personaje alcanza la vida interminable; (iii) la serpiente es un animal prototipo de los saberes en Egipto ya que ella puede adquirir la dimensión del caos, del mal y de la destrucción al igual que la transformación del ciclo de la vida. Sin embargo, el texto de Gn 3 la serpiente está relacionada con el símbolo de la muerte, pero también con el Árbol de la Vida y con la sabiduría. Además, la serpiente es la primera hermeneuta que desde el punto de vista literario genera la pregunta que tiene la mujer, es la voz interna desde una imagen exterior. En este caso, tanto la mujer como lo serpiente tienen roles liberadores porque se atreven a ir más allá de la institucionalidad para establecer su albedrio y beber del conocimiento.


El tercer animal inteligente es el perro en la última plaga de Egipto (Ex 11, 4-7). El biblista Ken Stone menciona que el filósofo lituano de origen judío Emmanuel Levinas (1906-1995) señala que el reconocimiento silencioso de estos perros de los israelitas tiene lugar justo cuando los israelitas están siendo liberados de la esclavitud. De acuerdo con el relato del Éxodo 11, este es el preciso momento de que “ni un perro ladrará.” Al sostener sus lenguas, los perros marcan la liberación de los esclavos israelitas. Y aquí observa Levinas que los perros son amigos de la humanidad porque “sin ética ni logos, el perro dará fe de la dignidad de su persona.” Precisamente dentro del campo nazi donde Levinas y sus compatriotas judíos eran prisioneros de guerra en 1941, un día llego un perro que lo llamaron Bobby que siempre aparecía en la asamblea de la mañana y los esperaba hasta regresar saltando arriba y abajo y ladrando con deleite. Para Bobby no había duda de que éramos seres humanos. Levinas presenta un contraste entre el perro Bobby y los soldados alemanes. De hecho, este mismo contraste hace que Bobby irónicamente parezca más humano y los soldados alemanes más bestiales.


Después de haber hecho una reflexión sobre tres animales inteligentes en la biblia hebrea (burra, serpiente y perro), podemos concluir que los animales siguen animando y protagonizando las historias bíblicas. El esfuerzo de tantas personas biblistas y de otros especialistas en varias ciencias nos permite ampliar nuestros horizontes sobre los animales dentro de la historia de la salvación. Es momento de dejar hablar y cuestionar a los animales en las sagradas escrituras para poder lograr una hermenéutica o interpretación animal que nos haga más humanos en medio de toda la creación.

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